El Índice de Miseria en España ha alcanzado el 26,4 por ciento, aunque en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura y Canarias la tasa supera el 30 por ciento, según un estudio de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett).
El estudio, que cruza las tasas de paro e inflación para conocer el deterioro de los niveles de vida de los ciudadanos, destaca que la tasa se ha incrementado un 15,5% en cinco años, ya que en 2007 se calculaba en un 10,89 por ciento.
El aumento, según explica, se debe al crecimiento del paro, (ha subido casi 16 puntos desde entonces), ya que la inflación se ha reducido un 0,47 por ciento. En esta línea, en el último año el índice ha avanzado un 1,62 por ciento, porque el paro creció 3,15 puntos y la inflación cayó un 1,53%
La variable del desempleo hace que España registre el mayor índice de miseria de toda la Unión Europea (27 países) con casi 13 puntos porcentuales más que la media comunitaria, fijada en un 13,5%. Le siguen Grecia (24,1%), Letonia (19,6%), Portugal (18,5%), Eslovaquia (18,4%) y Lituania (18,1%). Austria, Holanda, Malta y Alemania tienen los índices más bajos (no llegan al 9%).
Por comunidades autónomas, se aprecian "diferencias abrumadoras" en el índice de miseria. Andalucía es, con diferencia, la que registra la mayor tasa, con un 34,8 por ciento. Le siguen Extremadura, donde el índice está en un 33,8% y Canarias, con un 33,7 por ciento.
También por encima de la media nacional se encuentran Baleares, con un índice del 29,8 por ciento; la Comunidad Valenciana, donde la tasa llega al 29,3 por ciento; Castilla-La Mancha, que registra un 29,2% y Murcia, con un 28,7 por ciento.
En el lado opuesto se encuentra País Vasco, que tiene una tasa del 15,5 por ciento, casi diez puntos por debajo de la media nacional. La situación también es más favorable en Navarra, donde el índice es del 18,6% y en Cantabria y Aragón, regiones que registran un 20,4 por ciento.
"Evidentemente, las enormes diferencias que existen entre los Índices de Miseria entre unas comunidades autónomas y otras radica esencialmente en el deterioro del mercado de trabajo, ya que la inflación se mantiene más o menos estable en todo el país", explica el informe.
Atendiendo a la evolución, sólo Aragón y Murcia han mejorado las tasas respecto del primer trimestre de 2011, con reducciones en torno al uno por ciento. Por contra, en Extremadura la miseria ha avanzado un 5,2%; en Castilla-La Mancha, un 3,4 por ciento y en La Rioja ha crecido un 3,2.
Paul Krugman: "por alguna razón, se rescata solo a los bancos, no a los parados"
Vaya, otro rescate bancario, esta vez en España. ¿Quién lo habría imaginado?
La respuesta, por supuesto, es que todo el mundo. De hecho, toda esta
historia empieza a parecerse a un manido número de comedia: una vez más
la economía se hunde, el paro se dispara, los bancos tienen problemas,
los Gobiernos se apresuran a acudir al rescate; pero, por alguna razón,
se rescata solo a los bancos, no a los parados.
Ante la pasividad del gobierno, el 44.1% del total de los pobres de España tienen menos de 25 años. Son niños y jóvenes, el 19.4% de los hogares Españoles son pobres.
Para dejar las cosas claras, los bancos españoles sí que necesitaban un rescate. España estaba claramente al borde de un bucle de desgracias;
un proceso bien conocido en el que la preocupación por la solvencia de
los bancos obliga a los bancos a vender activos, lo cual empuja a la
baja el precio de dichos activos, lo cual hace que la gente se preocupe
aún más por la solvencia. Los Gobiernos pueden poner fin a esos círculos
viciosos con una inyección de capital; en este caso, sin embargo, la
propia solvencia del Gobierno de España estaba en duda, de modo que el
capital tenía que venir de un fondo europeo más grande.
Así que no hay nada necesariamente malo en este último rescate
(aunque muchas cosas dependen de los detalles). Lo que llama la
atención, sin embargo, es que al mismo tiempo que los dirigentes
europeos acordaban este rescate, estaban enviando señales claras de que
no tienen intención de cambiar las políticas que han dejado sin trabajo a
casi una cuarta parte de los trabajadores españoles (y a más de la
mitad de los jóvenes).
Y lo más curioso: la semana pasada, el Banco Central Europeo se negaba a bajar los tipos de interés. Todo el mundo se esperaba esta decisión, pero eso no debería impedirnos ver el hecho de que es algo tremendamente extraño. El paro se ha disparado en la eurozona
y todo indica que el continente se encamina hacia una nueva recesión.
Mientras tanto, la inflación se ralentiza y las expectativas del mercado
en cuanto a la inflación futura se han hundido. De acuerdo con
cualquiera de las normas habituales de la política monetaria, la
situación exige una rebaja drástica de los tipos de interés. Pero el
banco central se niega.
Ni el rescate financiero a España ha funcionado. A las pocas horas, la prima de riesgo vuelve a subir a los 520 puntos. Los inversores no creen en las medidas políticas del gobierno, que no genera confianza pues no es capaz de atajar el problema clave: CREAR EMPLEO, CREAR TEJIDO EMPRESARIAL Y CREAR CONDICIONES DE RIQUEZA EN ESPAÑA. El dinero ofrecido a los bancos Españoles, con casi total seguridad, no fluirá hacia la sociedad.
Cómo se dijo en la serie de TV emitida por la cadena HBO, "Malas Noticias", el dinero se prestó a los bancos, y los bancos, no prestaron el dinero. Os dejamos algunos trailers (en Inglés) de la interesante serie, disponible en Español, con el título "Malas Noticias" (Too Big To Fail)
Y eso ni siquiera tiene en cuenta el riesgo cada vez mayor de un
colapso del euro. Durante años, a España y a otros países europeos con
problemas se les ha dicho que solo pueden recuperarse mediante una
combinación de austeridad fiscal y “devaluación interna”, lo que
esencialmente significa rebajar los salarios. Ahora está absolutamente
claro que esta estrategia no puede funcionar a menos que haya un
crecimiento sólido y, sí, un grado moderado de inflación en el “núcleo”
europeo, principalmente en Alemania (lo que da otra razón más para
mantener bajos los tipos de interés e imprimir montones de billetes).
Pero el banco central se niega.
Mientras tanto, los funcionarios de alto rango afirman que la
austeridad y la devaluación interna realmente funcionarían simplemente
con que la gente creyese de verdad en su necesidad.
Fíjense, por ejemplo, en lo que Jörg Asmussen, el representante
alemán en la junta directiva del Banco Central Europeo, acaba de decir
en Letonia, que se ha convertido en el ejemplo perfecto de la austeridad
supuestamente exitosa. (Antes lo era Irlanda, pero la economía
irlandesa sigue negándose a recuperarse). “La diferencia esencial entre,
por ejemplo, Letonia y Grecia”, decía Asmussen, "radica en el grado de
apropiación nacional del programa de ajuste, no solo por parte de los
responsables políticos, sino también de la propia población”.
Podríamos llamarlo el planteamiento de Darth Vader de la política
económica; a todos los efectos, Asmussen está diciéndoles a los griegos:
“Vuestra falta de fe me parece preocupante”.
Ah, y ese éxito letón consiste en un año de crecimiento bastante
bueno después de un declive económico con categoría de depresión a lo
largo de los tres años anteriores. Es verdad que un crecimiento del 5,5%
es mucho mejor que nada. Pero merece la pena señalar que la economía de
Estados Unidos creció casi el doble (¡el 10,9%!) en 1934, cuando salía
de la peor fase de la Gran Depresión. Pero la depresión distaba mucho de
haber terminado.
Junten todo esto y tendrán una imagen de una élite política europea
siempre dispuesta a entrar en acción para defender a los bancos pero,
por lo demás, absolutamente reacia a admitir que sus políticas están
fallando a las personas a las que se supone debe servir la economía.
Y nosotros, ¿estamos mucho mejor? La perspectiva a corto plazo de
Estados Unidos no es tan sombría como la de Europa, pero los pronósticos
de la propia Reserva Federal apuntan a una inflación baja y un paro muy
alto en los próximos años (precisamente las circunstancias en las que
la Reserva debería estar entrando en acción para estimular la economía).
Pero la Reserva Federal se niega.
¿Qué explica esta parálisis transatlántica frente a un continuo
desastre humano y económico? Sin duda la política forma parte de la
explicación; digan lo que digan, las autoridades de la Reserva Federal
se sienten claramente intimidadas por las advertencias de que toda
política expansiva será vista como si la Reserva acudiese al rescate del
presidente Obama. De modo que también se trata de una mentalidad que ve
el sufrimiento económico como una redención, mentalidad que un
periodista británico apodó en cierta ocasión “sadomonetarismo”.
Independientemente de cuáles sean las raíces profundas de esta
parálisis, está quedando cada vez más claro que hará falta una
catástrofe sin paliativos para que haya alguna acción política real que
vaya más allá de los rescates bancarios. Pero no desesperen: al paso al
que van las cosas, especialmente en Europa, la catástrofe sin paliativos
podría estar a la vuelta de la esquina.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y Premio Nobel 2008.
(c) New York Times Service 2012. Traducción de News Clips.
Vivir en la España de los cinco millones de desempleados
Gente comiendo de los contenedores de basura.
A pesar de que casi cinco millones de desempleados
cuelgan del precipicio de la crisis que afecta a España, el país no arde
en llamas.
En las calles y los bares, no obstante, se
trenzan historias de gente que se ha marchado o quiere marcharse, de
familias al borde del desahucio o que han alquilado sus habitaciones
para llegar a fin de mes y hasta de la jubilación del abuelo de la que
sobreviven jóvenes que nunca han trabajado.
Es la cifra más alta de desempleo en 15 años, la más alta de la Unión Europea, y sigue en aumento.
"Desde fuera parece todo normal pero es una
apariencia. Dentro de las familias se están viviendo dramas, renuncias",
comenta a la BBC el peruano Aldo Fernández, sociólogo desempleado que
se aferra a un escaso subsidio que está a punto de acabar.
"Son 566 US$ al mes. Con eso y un poco de
ahorros paso raspado el mes. También mantengo a mi novia. Es española,
está sin trabajo y no tiene derecho a subsidio. Es el mundo al revés.
Sus padres tenían una empresa de construcción con diez empleados y la
tuvieron que cerrar", explica.
"Ya no les encargaban nada. Muchos trabajos aún
no se los pagan porque los clientes no tienen dinero. Encima son
mayores de cincuenta años y eso para alguien que busca empleo es casi la
muerte laboral”, detalla.
De la abundancia a la incertidumbre
En las calles de Madrid todavía no se ven las
ventas ambulantes o puestos de comida que brotan después de una crisis
en Latinoamérica, pero sí los avisos de pisos que se venden urgentemente
(muchos a la tercera o cuarta parte de su valor inicial).
También son comunes los negocios que se cierran, menús anti-crisis
hasta en los restaurantes más lujosos y las comisiones de indignados que
se arremolinan en mitad de una plaza a discutir un futuro incierto.
"Sé que a lo mejor no voy a tener pensión ni
casa ni un trabajo estable. Somos la generación que creció en la
abundancia pero no tendremos futuro”, comenta a BBC un joven madrileño,
experto en informática, que se ha sentado a escuchar una discusión sobre
los males del neoliberalismo en la Plaza Benavente del centro de
Madrid.
Su generación, entre 20 y 25 años, son los más golpeados por el desempleo que ya asciende al 43% en esa franja de edad.
"Lo van a tener muy difícil estas criaturillas",
apunta a la BBC Antonio Cáceres. "Soy profesor de formación
profesional. Mis alumnos no encuentran nada y cuando encuentran les
piden experiencia. ¿Cómo van a tenerla si no han trabajado en su vida?",
cuestiona el hombre mientras desmenuza su situación.
Hasta hace poco su familia formaba parte del millón y medio de
familias españolas en las que todos sus miembros están en el paro.
"Afortunadamente me han vuelto a llamar. Es un
trabajo temporal, va y viene. Hemos pasado una temporada muy dura,
pensábamos que íbamos a terminar debajo de un puente. El cura del barrio
me echó una mano con comida. Es amigo de la infancia", susurra.
Y es que la pobreza ya no es un tema ajeno o del otro lado del mar.
Según el Instituto Nacional de Estadística, el
porcentaje de españoles que vive por debajo del umbral de la pobreza
supera el 21%. La principal causa es el desempleo.
El colchón de la economía sumergida
La ecuatoriana Vitelma siente el desempleo en la
disminución de los niños que cuida, es como una madre adoptiva de hijos
de inmigrantes.
"Cada vez tengo menos. Hay familias que se están marchando o se van a
vivir a una habitación como cuando llegaron, gente que trabajaba en la
construcción o en la limpieza y que no encuentran nada. Incluso mis
propios hijos. A uno lo desalojaron porque no tenían con qué pagar la
hipoteca", comenta.
Uno de los colectivos más afectados por el paro son los inmigrantes, con un 32%.
"Aún así no me marcho. Ya estoy muy vieja y en
Ecuador sé que no podría encontrar algo. Además aquí tengo salud
gratis", admite la mujer.
Su trabajo como muchos forma parte de la llamada
economía sumergida, dinero que no se declara ni paga impuestos y que
según el Banco de España supera el 20% de la economía española.
Hacer las Américas
"En parte por eso aguantamos", admite el
sociólogo peruano. "Está la ayuda de las familias, de las redes
sociales, pero si no hay un mínimo de ingresos todo se viene abajo. Yo
sigo porque, a pesar de todo, me siguen encargando informes,
traducciones. Todo bajo cuerda, claro. Sólo con el subsidio no se
sobrevive”, explica.
Su estrategia de supervivencia, sin embargo,
tambalea. "Los bancos españoles van a tener que reunir mucho dinero. Eso
significa menos dinero en circulación. La gente ya está asustada para
gastar y encima no va a ver dinero. A veces pienso en regresar pero es
una decisión difícil, es como si hubieses perdido todo estos años".
"Mi suegro no se lo ha pensado dos veces, se ha
marchado a hacer las Américas, como dicen los españoles. Hay muchos
jóvenes y cincuentones que están cruzando el charco”, detalla.